MI EXPERIENCIA ESTIMULACIÓN OVÁRICA: I PARTE

Cuando me bajó la regla fui al ginecólogo quien me dijo que comenzaría el tratamiento al día siguiente.

Toda la medicación es mediante inyección. Mi instinto de supervivencia me grita cada vez que voy a hacerme daño, así que sabía que lo tendría muy complicado si pretendía pincharme yo. Es por ello que le tocó a mi marido encargarse de ello.

El tratamiento comenzó con Puregón. Este, como más tarde descubriríamos, es el medicamento más sencillo. Consiste en un bolígrafo precargado en el que, mediante una rosca, ajustas la dosis y la inyectas.

Resultado de imagen de puregon

La zona a pinchar es alrededor del ombligo hacia abajo. Limpias la zona con alcohol, dejas que se seque, tomas un pellizco de piel y pinchas. Os recomiendo que veáis unos de los cientos de vídeos que hay en internet.
Si un día te inyectas en el lado de derecho, al día siguiente debes hacerlo en el izquierdo. Así descubrí que el lado malo es el izquierdo, ya que me dolía bastante más.

El primer día tocó en el lado derecho, así que no hubo problema. Me esperaba más daño así que no fue mal. El pinchazo en si molesta, aunque la aguja es fina, lo que más me dolió fue el notar el líquido entrar.

Los primeros días (del martes al sábado) discurrieron bien. Yo esperaba encontrarme fatal, con mucho dolor, retención de líquidos, cambios bruscos de humor… y de eso nada. Alguna molestia lumbar (seguramente más debida al final de la menstruación que a las hormonas).

El sábado fui a la primera ecografía de control y me dijeron que todo iba bien. Tan bien me encontraba que el sábado, después de verme el ginecólogo, me fui al campo a visitar una poza y el domingo hicimos un pequeño sendero por un río.

Aunque el médico me dijo que nada de ejercicio, mientras me encontrara bien, quería mantenerme activa. Mi cuerpo me diría cuando debía parar. De Martes a Viernes seguí haciendo elíptica sin problema y el fin de semana estuve en el campo.

El sábado el médico me añadió otra medicación más: Orgalutrán. Otro pinchazo más.

Resultado de imagen de orgalutran

En este caso no era estilo bolígrafo sino estilo jeringuilla y eso me gustaba menos. Además la aguja era más grande que el Puregón y dolía más al entrar. Os recomiendo que lo pinchéis donde mas “chicha” (grasita) tengáis. La primera vez que me pinchó mi marido en la zona bajo el ombligo no pudo clavarla y tuvo que probar de nuevo.
El orgalutrán viene con una burbujita de aire. Vimos vídeos que decían que se puede dejar y otros que se quitara. Mi marido finalmente decidió sacarla porque se quedaba más tranquilo.
Ojo porque el capuchón de la jeringuilla está duro. Tirad sin miedo.

Hasta el domingo, todo iba bien, mucho mejor de lo esperado. El comienzo del tratamiento no estaba siendo tan malo como pensaba, me faltaba el resto del camino y aún así, no estaba del todo contenta.

La cabeza es terrible… Empieza a dar vueltas y es difícil pararla. El encontrarme sin síntomas hacía que me planteara si realmente todo iba bien, si el tratamiento era efectivo… Días más tarde me arrepentiría de no valorar como me encontraba en ese momento.

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