TRANSFERENCIA BLASTOCISTO

Hoy fue la transferencia de nuestro blastocisto, nuestra esperanza después de todo el proceso.
Me llamaron a las 9:15 para confirmarme que nuestro blastocisto de calidad A había desvitrificado correctamente y que lo dejarían recuperarse hasta la hora de la transferencia.
Debíamos estar allí a las 11:30.
Hice elíptica, desayuné, sacamos al perro y nos dimos una ducha.
No podía maquillarme, ni ponerme desodorante, ni colonia.
Cogimos la moto y pudimos rumbo a la clínica.
Cuando llegamos nos dejaron un momento en la sala de espera y pasamos a la oficina de la embriologa.
Nos explicó que habían descongelado un blastocisto expandido y que estaba en buen estado. Me recordó la medicación que debía mantener: utrogestan (progesterona) y atrinovo (durante tres días más).
Me dijo que tenía que guardar reposo los dos siguientes días y, en contra de lo que me dijo el ginecólogo, me desaconsejó hacer elíptica hasta después de la prueba de embarazo.
Me preguntó si había bebido y le dije que ya me hacía mucho pis. Me dijo que entonces vaciara un poco la vejiga porque no había necesidad de pasarlo mal. Me dijo que estoy muy delgada y mi útero tiene una forma correcta por lo que no es necesario que llevaba la vejiga al máximo.
Belén es una mujer muy profesional, pero quizás demasiado sería.

Nos llevó a la misma habitación del día de la punción y allí yo me puse unas zapatillas y un camisón desechables y mi marido unos pantalones y camiseta desechables. Ambos con gorro.

Vacíe un poco la vejiga y nos hicimos una foto vestidos de esa guisa.
Estábamos mandando la foto a mi madre cuando llegó la enfermera: La muchacha más amable y simpática que he conocido.

Fuimos al quirófano y allí me subí en esa silla que nos hace perder a todas la dignidad.

Cuando estaba preparada llegó mi ginecólogo Sánchez Rosas, sonriendo como siempre.
Yo tenía mucho miedo a la transferencia. Temía que no pudiera entrar bien, que sangrara… Pero ¡todo perfecto! Lo más incómodo fue el especulo y fue solo una ligera molestia. Limpió un poco la vagina y metió poco a poco la cánula. Nos iba explicando todo en el monitor dónde se veía la imagen ecografica.
La enfermera apretaba el ecógrafo y yo me alegré de haber vaciado un poco la vejiga. Aún así mi ginecólogo le dijo que no era necesario que apretara, que como estoy delgada la imagen era buena. (¡Todo ventajas el estar delgada! Y en la Seguridad Social que me decían que tan delgada no entraba en lista de espera…)
Vimos la cánula entrar por la izquierda de la imagen hasta las puertas del útero. Entonces llegó la embriologa con nuestr@ peque en otra cánula que introdujo dentro de la otra y vimos aparecer nuestra estrella. Un puntito blanco que se quedó quietecito donde lo colocaron.

ECOGRAFIA TRANSFERENCIA EMBRIONARIA

Obviamente lo que veíamos era la solución en la que se encuentra el blastocisto, ya que éste es de un tamaño microscópico (aproximadamente 0.1 mm), pero aún así me hizo mucha ilusión y no podía dejar de mirarlo.
La embriologa se llevó la cánula para asegurarse de que el peque estaba conmigo. Cuando lo confirmó, sacó todo. Lo más molesto de todo el procedimiento fue cuando me quitó el especulo.
Pedí que me sacara una foto de mi estrella y me la dio al momento.

Mi ginecólogo, como buen hombre que es, (sarcasmo Mode on) utilizó su empatía para dedicarme unas palabras antes de irse. (Sarcasmo Mode off) Me dijo que aunque la transferencia había ido bien, mi endometrio estaba perfecto (10 mm) y el blastocisto era de máxima calidad, eso no aseguraba que implantara (toma baño de realidad). Qué había factores que no se podían controlar. Qué de los 10 que teníamos, lo normal es que agarraran 6 o 7. A mí se me cambió la cara de felicidad plena a miedo y supongo que se dio cuenta. Entonces me dijo que esperaba que éste fuera uno de los que se implantaba bien y que el 65-70% lo logran.
Sinceramente me quedé con un sabor agridulce.

descarga

Me dejaron tumbada poco más de cinco minutos en el quirófano y después la enfermera vino a por nosotros. Nos llevó a la habitación donde nos pusimos de nuevo la ropa de calle y la enfermera nos despidió con sus mejores deseos.

Ahora faltaba esperar 11 días. Entonces tendría que hacerme un test de embarazo y llamarles tanto si era positivo como negativo. Si era positivo me citarían para hacer la beta.

El blastocisto debería implantarse entre el día 7 al 9. Ya tenía dos formas bien diferenciadas: la que formaría el futuro feto y la que formaría la placenta.

Estuve el resto del día un poco triste. Tenía mucho dolor en el ovario derecho y calambres de regla, lo que me dejaba cansada y desanimada. Todos esos síntomas debían ser por la progesterona, ya que era demasiado pronto para nada.

 

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